Podemos guiarnos con firmeza a buen destino. Y podemos sentir nuestro corazón plenamente dichoso.
Tenemos dos compañeros que algunas veces percibimos como ajenos a nosotros, o incluso como antagonistas. Son amigos inseparables que pueden ser una bendición para nosotros y para los demás. Cuando aprendamos a relacionarnos con ellos nos mostrarán su rostro verdadero y descubriremos en su faz a dos aliados sagrados, que siempre lo fueron.
Las decisiones y los sentimientos crean una química o una magia, con la que pueden neutralizarse mutuamente, explotar destructivamente, o revolucionar y nutrir nuestra vida de formas maravillosas.
